viernes, 19 de junio de 2020

Ambrosio Plaza y el robo de los papelones.



El 14 de junio de 1821, una guerrilla se desplaza con 400 hombres rumbo a El Pao, población vecina de Carabobo.

Informado en San Carlos, Simón Bolívar encarga al coronel Ambrosio Plaza la misión de marchar con su batallón Anzoátegui y batir a ese grupo o a cualquier enemigo que se pusiera a su alcance, “siempre que no sean fuerzas superiores, porque siéndolo, debe V.S. evitar el combate y retirarse.”

Quien avanzaba hacia el Pao de San Juan Bautista era el español José Ruíz, vecino de Guacara. El mismo que pasó a jefaturar la guerrilla de Los Naranjos en 1814 cuando su anterior jefe, el coronel Ramos, resultara muerto en duelo por el sargento republicano Reyes González.

En su búsqueda salió entonces Plaza a cumplir las instrucciones, pero no encontró a la guerrilla, más sí en el camino a un indefenso comerciante con una carga de papelón al que parte del batallón despojó de su mercancía.

En tiempos de guerra el saqueo era costumbre, y éste fue uno entre infinidad de robos que ocurrirían al paso de ejércitos por caminos y pueblos, donde con o sin decreto de Guerra a Muerte se cometían desmanes contra particulares. 

Con lo que no contaron fue que el dueño de los papelones tuviese la voluntad de ir al encuentro del Ejército Patriota que venía ya en marcha hacia Carabobo para hacer el reclamo personalmente. Cosa que logró el 21 de junio en el sitio de Las Palmas, antes de llegar al Tinaquillo.

Así fue como luego de escucharlo Simón Bolívar manda una comunicación a Plaza con el mismo agraviado:
“Coronel: el ciudadano Francisco Escobar, portador de ésta, se queja de que el batallón Anzoátegui le saqueó una carga de papelones. Su Excelencia el Libertador quiere que haga usted la averiguación, y si resultare verdadero el hecho, que arreste usted a todos los jefes y oficiales del batallón que hubieren presenciado o sabido del saqueo, y que no lo hayan impedido. Además, hará usted que se paguen diez pesos al dueño del papelón y que se descuente mañana esta cantidad al cuerpo que hizo el saqueo, comprendiendo en el descuento también a los jefes y oficiales.”

Que en la propia marcha hacia Carabobo Bolívar haya resuelto un caso de esta naturaleza es ejemplo del celo con que en esa etapa de la guerra manejaba la disciplina y evitaba desmanes contra la población civil.

El coronel Ambrosio plaza tres días más adelante comandó la Tercera División republicana en la batalla de Carabobo, recibiendo una herida mortal de fusil que le hizo fallecer al día siguiente en la ciudad de Valencia. 
Curiosamente murió sin saber que el Congreso de Colombia había aprobado la propuesta realizada por Simón Bolívar el 26 de abril de 1821 para su ascenso a General de Brigada.

Busto del general Ambrosio Plaza en el Conjunto Monumental Campo de Carabobo

1 comentario: