Por
Luis
Heraclio Medina Canelon
La historia mal contada, tergiversada y manipulada de
la guerra de independencia ha querido presentar esa conflagración como una
guerra internacional, como una conflagración entre dos naciones: España y
Venezuela y como si los combatientes estuvieran claramente identificados entre
españoles contra americanos, pero nada más falso. Aquella no era una guerra
internacional, era una terrible guerra civil, una confrontación fratricida,
donde de lado y lado había tanto españoles como americanos. Lo correcto es hablar de independentistas o
republicanos contra realistas o monárquicos.
En el bando republicano o independentista, aunque muchos
lo ignoran, hubo muchos españoles que eran partidarios de la separación de las provincias
americanas de la Madre Patria
y a su vez, en el bando de los partidarios del rey había muchísimos venezolanos
y americanos en general, que eran fieles súbditos de la corona. Para un botón, quizás el más representativo:
se calcula que aproximadamente el noventa por ciento de las tropas de José
Tomás Bóves, (esas que acabaron con la segunda república) eran criollitos: Pardos, zambos, negros e indios para más
señas. Y esta no era la excepción, era lo común.
Sólo con la expedición de Pablo Morillo, fue que llegó
un considerable número de soldados españoles para combatir a los
insurgentes, pero estas tropas españolas
vinieron a sumarse a las tropas leales al rey que desde inicio de la guerra
combatían a los enemigos de la corona.
Es por eso que en la batalla de Carabobo no se
enfrentan “americanos contra españoles”.
Allí, las tropas realistas del mariscal La Torre cuentan en sus filas
con un importante número de soldados criollitos, pero leales al rey y por
supuesto, los restos de la expedición de
Morillo. Entonces en Carabobo, se enfrentaron, si no en todos los casos, si en
muchos, soldados venezolanos republicanos contra soldados venezolanos
realistas. Así fue la guerra.
EL SALVADOR DE PÁEZ
Es harto conocido que el general José Antonio Páez
sufría de ciertos problemas nerviosos: En pleno combate solía ocurrirle un
ataque de excitación nerviosa, que lo paralizaba, algo así como un ataque de
epilepsia, que sólo lo podía superar al rato y luego de refrescarse con agua
fría en la cara.
Pues bien, el 24 de Junio de 1821 en pleno fragor de la batalla de Carabobo, luego de que Páez con su caballería logra la rendición batallón Barbastro, el general llanero, junto a otros 300 jinetes se enfrenta a los escuadrones de Morales en el “Zanjón del Guayabal”, pero sucede que en pleno combate le viene a Páez el ataque de epilepsia y pierde el sentido. Pero sucede que en pleno combate le viene a Páez el ataque de epilepsia y pierde el sentido. Y aquí ocurrió un hecho que todavía doscientos años después nadie ha podido explicar: El comandante realista Antonio Martinez logra sacar a Páez del tropel, agarra por las riendas el caballo del general y lo lleva hasta donde se encuentra un teniente republicano llamado Alejandro Salazar, conocido como “Guadalupe” y lo hace montar a la grupa del caballo de Páez para que éste no cayera y entre ambos lo llevan a salvo tras las líneas republicanas, donde este se recupera para luego volver al combate. El propio Páez reconoce que si Martínez no acude en su auxilio, lo más posible es que hubiera muerto en el sitio. Páez no tiene explicación a la conducta de su salvador, el temible comandante Martínez.
Pues bien, el 24 de Junio de 1821 en pleno fragor de la batalla de Carabobo, luego de que Páez con su caballería logra la rendición batallón Barbastro, el general llanero, junto a otros 300 jinetes se enfrenta a los escuadrones de Morales en el “Zanjón del Guayabal”, pero sucede que en pleno combate le viene a Páez el ataque de epilepsia y pierde el sentido. Pero sucede que en pleno combate le viene a Páez el ataque de epilepsia y pierde el sentido. Y aquí ocurrió un hecho que todavía doscientos años después nadie ha podido explicar: El comandante realista Antonio Martinez logra sacar a Páez del tropel, agarra por las riendas el caballo del general y lo lleva hasta donde se encuentra un teniente republicano llamado Alejandro Salazar, conocido como “Guadalupe” y lo hace montar a la grupa del caballo de Páez para que éste no cayera y entre ambos lo llevan a salvo tras las líneas republicanas, donde este se recupera para luego volver al combate. El propio Páez reconoce que si Martínez no acude en su auxilio, lo más posible es que hubiera muerto en el sitio. Páez no tiene explicación a la conducta de su salvador, el temible comandante Martínez.
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| El comandante Martínez tomó por las riendas el caballo de Páez y lo llevó a lugar seguro. |
¿PERO QUIEN ERA EL COMANDANTE ANTONIO MARTINEZ?
Según lo narra el propio Páez, Antonio Martinez era un
oficial de caballería realista, antiguo en la guerra, criollo nato, llanero
nacido en el Pao, que estaba combatiendo contra la república desde los tiempos
en que estaba nada menos bajo las ordenes del sanguinario Bóves. Se había
distinguido por ser una de las lanzas más temibles del general asturiano.
Antes de Carabobo lo encontramos mencionado en el
Archivo de La Torre
(“Documentos del Conde Torrepando –
Ejército Expedicionario de Costa Firme” editado por la española Real Academia
de la Historia Madrid
1985) a las ordenes de La Torre ,
donde figura con su nombre completo: José
Antonio Martinez. Allí aparece
como encargado de la “recogida de ganado”, función vital para el mantenimiento
de la tropa (Calabozo marzo de 1821) y más adelante en el mismo archivo de La Torre aparecen dos oficios
de Martínez; en uno informa sobre el robo de caballos y mulas por parte de los
insurgentes y en el otro da cuenta de que el comandante patriota Juan José
Rondón donde lo insta a que se pase para el bando republicano, donde se le respetará su jerarquía. Seguramente se
encontraba bajo las órdenes directas del coronel realista José Pereira para
esos momentos.
Para el momento de la batalla servía en una unidad de
caballería bajo las ordenes de Morales.
Posiblemente Martinez fue hecho prisionero o se rindió, ya que Páez menciona que
“Estuvo con nosotros la noche de la acción de
Carabobo, pero no amaneció en el campamento…”
De donde presumimos que escapó y de alguna manera pudo
llegar hasta reunirse nuevamente con los suyos, en Puerto Cabello. Allí se habían
concentrado los restos de las tropas realistas derrotadas en Carabobo, que se
sumaron a la guarnición del lugar. Entre los primeros se encontraban doscientos
jinetes criollos, lo que nos da una idea de la enorme cantidad de venezolanos
que había entre las tropas realistas. En
Agosto llegó al Puerto un famoso jefe de la caballería de Bóves, otro llanero
de nombre José Alejo Mirabal, a quien La Torre le ordena dirigirse a Calabozo para
intentar revolucionar el llano a favor del rey y recobrar la provincia. Mirabal
se desembarcó en Morón, de allí a Canoabo y llegó hasta El Pao, llevando consigo a los doscientos llaneros y
con ellos al comandante Antonio Martínez. En el Llano las fuerzas de Mirabal y
Martínez aumentaron hasta quinientos jinetes llaneros realistas, pero se
enfrentaron con los republicanos en Guardatinajas donde fueron derrotados y la
columna quedó totalmente disuelta. A los
pocos días Mirabal se entregó en el Pao.
Al saber de la derrota de los renuentes realistas, Páez envió un indulto
a su salvador Martinez, pero el correo fue interceptado y el documento
destruido. Seguramente el general Páez quería traerse al bravo llanero para las
filas realistas, y quizás no sería la primera vez que los del lado republicano
trataron de convencerlo para la causa independentista. Hasta alli le seguimos la pista al oficial
realista llanero, ya que su pista se pierde en la historia.
FUENTES
Alcantara Borges, Armando. “ Carabobo Sendero de
Libertad.” Ediciones del Gobierno de Carabobo. Valencia 1882
León Tello, Pilar “El Ejército Expedicionario de Costa
Firme – Documentos del Conde de Torrepando Conservados en el Archivo Histórico
Nacional. Real Academia de la Historia.
Madrid. 1985
Páez, José Antonio. “Autobiografía”. Volumen I. Librería
y Editorial del Maestro. Caracas. 1956


Excelente relato.
ResponderBorrarGracias por la información que das José Antonio Martínez, llevaba tiempo buscando algo un poco mas extenso sobre él. Me parece que fue un hombre en el campo de batalla, de Honor y Valores. Aunque pensaba de manera diferente, tenía claro sus principios de como comportarse en una batalla y no sacar ventaja de situaciones.
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