El general Carlos Soublette -vicepresidente
interino de Venezuela- se dirige con su comitiva a la casa de
Juana Nepomucena Bolívar Palacios, hermana del Libertador, para acompañarla a un espléndido ambigú (bufet) ofrecido en el Palacio de Gobierno.
Ha pasado ya el Te Deum en la Catedral, el besamanos y los discursos
protocolares, y el mismo Soublette abrirá con Juana, al compás de una
contradanza, el baile que congrega a cien parejas ejecutando figuras, mientras
la gente en las calles continúa disfrutando con “toros, máscaras, música y
otros instrumentos” una fiesta comenzada en la víspera.
Fue un apoteósico homenaje de la ciudad de Caracas al
Libertador Presidente realizado el 28 de octubre de 1821, día de San Simón, que incluyó salvas, repique de campanas e iluminación la
noche anterior, profusa ornamentación de lugares públicos, tarima, orquesta y
coro en la plaza mayor, y que habría costado -según el diario Gaceta de Caracas-
8.000 pesos, cubiertos en gran parte por particulares pudientes.
La conmemoración del 28 de Octubre continuaría como fiesta nacional hasta entrado el siglo XX. Había comenzado en 1817,
cuando la naciente república celebró en Angostura con un Te Deum el santo del
jefe del Estado, tal como en los tiempos coloniales se había festejado el del Rey español de turno.
Es solo un ejemplo del por qué muchos pensaron para la época que el cumpleaños de
Bolívar era el 28 de octubre. Uno de ellos fue José Antonio Páez quien lo felicita en carta del 30 de octubre de 1828. Y no solo él. En un día como ese recibiría regalos y agasajos, numerosas cartas y poemas le escribieron o se publicaron, varias
fueron las celebraciones oficiales hechas en su honor en Perú,
Colombia y Venezuela, bajo la complacencia del ilustre "cumpleañero".
Y es que aunque la fecha inscrita en el acta de nacimiento indica que nació el 24 de julio de 1783, Simón, ya adulto y a la usanza hispana, siempre dio mayor importancia festiva al día de San Simón, su onomástico.
Y es que aunque la fecha inscrita en el acta de nacimiento indica que nació el 24 de julio de 1783, Simón, ya adulto y a la usanza hispana, siempre dio mayor importancia festiva al día de San Simón, su onomástico.
Lo curioso es que aún, a pesar de lo que expresa el importante documento eclesiástico, sobre su natalicio existe una serie de dudas sembradas por el propio Simón y sus más allegados.
Alguien tan cercano al Libertador como su edecán
Daniel O´Leary ubica su nacimiento entre la noche del
24 y la madrugada del 25 de julio. Antonio José de Sucre solía felicitarlo un 25
de julio y el propio Simón en una carta a su íntima amiga Fanny du Villars
cuenta que su abuelo abogó por que se le bautizara como Santiago (Patrono de
España, correspondiente en el Santoral Católico al 25 de julio) pero se impuso,
por tradición familiar, darle por nombre Simón.
Añadimos a esto que el 24 de julio de 1820 le escribe Bolívar a Santander una
carta donde en uno de sus párrafos expresa:
“Mañana es san Rondón y
cumplo años yo, y todos mis compañeros en Vargas”.
Al
escribir “mañana” obviamente se refiere al día siguiente como el de su cumpleaños y a la vez aniversario de la
Batalla del Pantano de Vargas (25 de julio de 1819) en la que Juan José Rondón -sobre quien bromea con lo de "San Rondón"- descolló como héroe.
Es en 1918 cuando desaparece oficialmente el 28 de octubre como celebración y la
controversia sobre el 25 de julio queda congelada.
Juan Vicente Gómez (nacido un 24 de julio de 1857) procurando una identificación con la
figura de Bolívar, modifica la Ley de Fiestas Nacionales para establecer oficialmente el 24 del séptimo mes del año como día del Natalicio del Libertador.

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